Cuidados y Derechos Humanos

 

ARTICULO 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Quien no haya experimentado lo que es cuidar a otras personas y cuidar los lugares donde habitamos, las casas sobre todo, NO captará el sentido de este comentario. Y quien NO haya reparado en el tema del envejecimiento humano como un hecho colectivo y universal, NO tendrá interés en esta columna.

El valor social de los cuidados apenas está despertando, se les da escasa importancia y a quienes cuidan poco valor profesional; sin embargo, los cuidados nos hacen más o menos humanos, nos acompañan desde que nacemos hasta el final de la vida. Vamos demasiado despacio, todavía bostezamos cuando se mencionan… Y eso que las mujeres hemos levantado la voz por lo mucho que en general nos implican. Queda un gran debate social para situar los cuidados en un lugar merecido y reconocido.

El 17 de diciembre pasado se aprobó en el Congreso, no sin dificultad, la Reforma de la Ley de Dependencia y Discapacidad que pretende dar un paso más en el terreno de los cuidados y de las personas cuidadoras. Más de 40 organizaciones han estado en su proceso y piensan seguir vigilantes. ¡Gracias!

Desde aquí quiero plantear los cuidados como pilar ético y mencionar su valor económico. Porque atender al bienestar de las personas es un desafío permanente, mucho más ahora que la esperanza de vida ha crecido tanto. El progresivo y masivo número de personas mayores es un fenómeno nuevo y es urgente repensarlo, no sólo desde las Instituciones sino también desde la gente de a pie.

Las personas no deberíamos tratar de escapar al envejecimiento (cuestión  bastante inútil), sino aprender a vivir en él con inteligencia y mayor sentido de Comunidad, descubrir la vejez consciente, esa que no es vivir más y más a toda costa sino vivir mejor, dándole mayor sentido a esa etapa. Esto no incluye solamente cuidados físicos sino convivencia, cultura, curiosidad, “peleas” que nos conduzcan a mejorar los cuidados para todos, también para los que vengan en un futuro. Como ejemplo quiero destacar la lucha por el refuerzo especial de la Atención Primaria. Todo esto y más  no sólo es estimulante, nos beneficia al conjunto. Y sin duda contribuye a mejorar la  economía de un país.

No vale contemplar los DDHH en el papel, están para llevarlos a la realidad. Son para toda edad y condición. Defender los CUIDADOS es defender la dignidad humana.

Adriana Sarriés

Febrero 2026