La tarde gris y lluviosa de jueves 5 de febrero, no impidió que decenas de personas se reunieran en la Plaza de América para participar en una nueva concentración del Círculo de Silencio de Vigo, esta vez dedicada a reivindicar la Paz en un momento internacional marcado por la violencia y la incertidumbre.
Al final del acto se leyó este manifiesto:
Manifesto por la paz
Círculo do Silencio - Vigo, 5 febrero 2026
'Estamos en contra de la guerra, de la violencia y del sufrimiento humano. Esta declaración, sencilla pero rotunda, parecería fácil de firmar para cualquiera; y más aún en este mes, donde en nuestras escuelas se celebra el Día de la Paz. Sin embargo, nuestros gobernantes nos chillan con sus actos, una y otra vez, que ellos están conformes con la guerra, cuando no están a favor.
Por su cobertura mediática pensamos primero en la guerra en Ucrania o en el genocidio del pueblo Palestino, que nuestras televisiones llevan dos años retransmitiendo en directo y ante lo cuál los gobernantes europeos muestran con su inacción su complicidad con el sionismo internacional, no siendo por las tímidas declaraciones de algún que otro presidente Europeo al tiempo que firmaba contratos millonarios con el gobierno de Israel para la compra venta de armas. Pero no hay que olvidar que en el mundo hay 56 guerras en curso con 92 países implicados (segundo el informme del Índice de la Paz Global de 2024), los números más altos desde la II Guerra Mundial.
La mayor parte de los conflictos responden, por lo menos, a uno de tres motivos:
- Control del poder geopolítico
- Apropiación de riquezas naturales
- Desigualdades y pobreza extremas
No hay más que ver el bombardeo en Caracas la semana pasada, que obedece a un claro interés por parte de los Estados Unidos de apropiarse del petróleo venezolano, como ya dijo Trump en rueda de prensa a pesar de los esfuerzos de su gobierno por disfrazarlo como una operación contra lo narcoterrorismo.
Tampoco olvidamos la perenne violación de los derechos humanos que el Reino de Marruecos perpetra desde hace décadas contra el pueblo saharaui.
Y aunque ya lo mencionamos, no podemos dejar de recordar tampoco que, a pesar del tan louvado "alto al fuego" que Israel firmó la propuesta de los Estados Unidos, la ayuda humanitaria a Palestina sigue bloqueada y los tiroteos contra la población siguen sucediendo.
La inversión en la paz es prescindible para nuestros gobiernos. El gasto en consolidación de la paz en el año 2023 era solo de 49.600 millones de dolares, frente a los 8,4 billones de dolares que juntaba el gasto militar. Esta diferencia abismal no hizo sino agravarse en el año 2024, disminuyendo el gasto en paz y aumentando el gasto militar. El sistema lúcrase con la muerte y con la violencia.
La guerra tiene consecuencias desastrosas para todos: para los soldados que luchan en la guerra, para los civiles masacrados, para las familias de los fallecidos, para los que sobreviven... No hablamos solo de consecuencias físicas: de la muerte, de las mutilacións, de las violaciones; sino también de las secuelas psicológicas con los que tendrán que convivir los supervivintes y de las consecuencias que tendrán la muerte y la destrucción para el desarrollo de los países arrasados. El Índice de Pobreza Mundial Multidimensional recoge que la tasa de pobreza en los países afectados por la guerra es tres veces superior a los de los países no afectados por una guerra o conflictos menores (34,8% frente a 10,9%). Esta pobreza, a su vez, genera más violencia, perpetuando el ciclo de la guerra. La subida excesiva y repentina de alimentos básicos como el arroz, el maíz o el trigo ha provocado disturbios que, en ocasiones, se acaban saldando con violencia. Es el caso de las llamadas primaveras árabes, o de algunos conflictos recientes en México, Guatemala, Egipto, Kenia o Tanzania.
Ante esta realidad, que denunciamos, se nos imponen un reto. El reto de dejar de hablar de guerra, o mismo de ausencia de guerra, para comenzar a hablar de paz.
Porque lo cese de la violencia es solo el primer paso para una paz verdadera. Es imprescindible, pero es solo el primero de los retos; porque sin un desarme real, sin desmantelar la industria armamentística como negocio lucrativo, la violencia seguirá siendo una opción atractiva para quien prioriza los beneficios económicos y el control político por encima de la vida de las personas. Y una vez alcanzado este objetivo, debemos seguir asegurando una sociedad y una educación basadas en la paz y en la defensa de los derechos humanos'.
Por eso, en este círculo del silencio queremos decir, con voz serena pero firme: No a la guerra. Sí a la Paz.
La lluvia más que deslucir el acto aportó una atmosfera de recogimiento que hizo más intenso el mensaje.
Nos vemos en la siguiente convocatoria.


