El mundo en que vivimos
IRÁN, PRENDIERON LA MECHA
El incendio desatado en Oriente Medio el 28 de febrero, con el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, se expande. Varios países de la región e incluso de Europa ya están involucrados en las hostilidades.
El ataque se produjo al día siguiente de finalizar una ronda de negociaciones sobre el asunto nuclear entre Estados Unidos e Irán, a la que deberían seguir otras rondas. Según los mediadores de Omán, Irán ya se había comprometido a no almacenar uranio enriquecido, lo que haría imposible la creación de una bomba nuclear. Pero eso no detuvo a Estados Unidos e Israel. Más bien evidenció que las negociaciones eran una maniobra de distracción estadounidense. Su objetivo es cambiar el régimen iraní.

Los estadounidenses y los israelíes intensifican sus bombardeos sobre Irán. Israel intensifica sus bombardeos sobre Líbano y envía más soldados a ese país para tomar nuevas posiciones estratégicas. Irán, a su vez, envía sus drones y misiles contra bases militares de Estados Unidos en la región (Baréin, Qatar, Kuwait…), contra varios buques en la zona norte del océano Índico y contra la embajada de Estados Unidos en Arabia Saudí. También ha atacado instalaciones petrolíferas y de gas en esos países.
Francia, Alemania y Reino Unido anuncian “operaciones defensivas” contra Irán, para apoyar a Estados Unidos. El presidente francés incluso anunció que aumentará su arsenal nuclear y que está dispuesto a utilizarlo en la región si los intereses de Francia se ven amenazados.
España de desmarca y, basándose en el tratado entre ambos países sobre las bases militares de uso conjunto de Morón de la Frontera (Sevilla) y Rota (Cádiz), que deja clara la soberanía española sobre ellas y que la última palabra sobre su uso corresponde a España, niega a Estados Unidos la autorización para que las utilice para apoyar la guerra contra Irán. Donald Trump monta en cólera y amenaza con romper las relaciones comerciales con España (el comercio entre ambos países suma unos 46.000 millones de dólares anuales, y es favorable a Estados Unidos). España se declara “a favor del orden internacional". La Unión Europea, sin mencionar a Trump ni a España, expresa su “total solidaridad con todos los Estados miembros y sus ciudadanos” y afirma que “siempre garantizará que los intereses de la Unión Europea estén plenamente protegidos”.
Por cierto, solo el 27% de los estadounidenses apoya los ataques contra Irán, según una encuesta citada por la agencia Reuters.
Es difícil calibrar la evolución de las acciones bélicas. La mayoría de las informaciones que recibimos proceden de fuentes israelíes, estadounidenses y afines a ellos, que obviamente ocultan todo el daño y destrucción que les provoca Irán.
La Media Luna Roja iraní informa de 787 muertos y al menos 747 heridos iraníes.

El Ejército de Estados Unidos ha reconocido seis militares muertos y 18 heridos graves en sus filas; y que tres aviones cazas cayeron en suelo kuwaití derribados por error por “fuego amigo” de Kuwait. Israel ha matado a 53 libaneses y reconoce haber al menos una decena de muertos y numerosos daños en edificios o infraestructuras.
Irán da por cerrado el estrecho de Ormuz, punto clave para el flujo mundial del petróleo, aunque Estados Unidos lo niega. De hecho, la parálisis del tránsito marítimo en la región hace que varios países hayan reducido su producción petrolera a la mitad. Los “mercados” reaccionan al alza; el precio del crudo se ha incrementado un 16% (está en 83 dólares por barril) y el de gas natural más de un 72% (63 dólares por megavatio hora).
Trump presume de tener armas ilimitadas, pero los analistas dicen que, si la guerra dura más de tres semanas, Estados Unidos podría tener problemas de suministro de armamento. Así lo señala la empresa de análisis Bloomberg. Antes del ataque, el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, le informó a Trump de que el arsenal del Pentágono se ha visto muy mermado por la defensa de Israel y el apoyo a Ucrania, por lo que desaconsejaba entrar en un conflicto con Irán.
Irán, por su parte, lleva dos décadas preparándose para este escenario. Ha estudiado las capacidades israelíes y estadounidenses, y se ha armado con drones y misiles eficaces relativamente baratos.
Contra lo que esperaban Estados Unidos e Israel, la muerte del líder supremo Alí Jamenei no ha provocado una ruptura política en Irán, sino que ha incentivado el sentimiento de unión en una mayoría de iraníes. Su sistema político, económico y social funciona como sistema colegiado, y la muerte de uno o más dirigentes no genera ninguna parálisis. Por otro lado, Irán es una potencia territorial, tecnológica y militar fuerte, y todo indica que la guerra no será un paseo militar para Estados Unidos e Israel.
Por ahora, lo único cierto es la incertidumbre, para los protagonistas y para todos los ciudadanos de este planeta.
Waldo Fernández


