Contribuir al bienestar y la buena salud de las familias de Tiébélé a través de la adquisición de equipamiento que permita realizar análisis bioquímicos de calidad en el laboratorio del Centro Médico San Vicente de Paúl.
La comuna rural de Tiébélé, situada en el centro-sur de Burkina Faso, carece de laboratorios capaces de realizar análisis médicos básicos. Aunque el Centro Médico San Vicente de Paúl ha evolucionado desde pasando de ser un CREN a un centro con dispensario, maternidad, laboratorio y ultrasonido, la población sigue enfrentando grandes dificultades para acceder a diagnósticos oportunos. En las 67 aldeas y los municipios vecinos no existe ningún laboratorio equipado, lo que obliga a los pacientes a recorrer más de 32 kilómetros por carreteras sin pavimentar y en mal estado para llegar allí, la única localidad cercana con servicios de análisis de sangre. Esta situación afecta especialmente a niños desnutridos, mujeres embarazadas y personas enfermas que requieren atención inmediata. A pesar de los esfuerzos realizados y del apoyo recibido para iniciar un pequeño laboratorio, aún no se cuenta con una máquina de bioquímica, indispensable para realizar pruebas esenciales que permitan un diagnóstico adecuado y un tratamiento seguro para los más de 17.000 pacientes que atendemos cada año.
El Centro Médico San Vicente de Paúl forma parte del Distrito de Salud de Pô, en una zona donde las carreteras no están pavimentadas y se vuelven casi intransitables durante la temporada de lluvias. Esta situación dificulta el traslado de pacientes hacia Pô, especialmente en casos urgentes. La población depende de la agricultura, la ganadería y la artesanía, pero la inseguridad y la caída del turismo han reducido aún más sus ingresos.
La agricultura es la principal actividad económica, aunque el cambio climático ha provocado sequías prolongadas y una baja producción, afectando directamente el poder adquisitivo de las familias. Esta situación limita el acceso a servicios básicos como salud, agua potable y saneamiento, y agrava la desnutrición infantil y materna. La falta de recursos también favorece el consumo de alimentos y productos no controlados, con riesgos para la salud.
En la comuna rural de Tiébélé, el bajo nivel educativo y ciertas prácticas socioculturales dificultan la adopción de hábitos saludables. La escasez de agua potable y el uso frecuente de agua contaminada generan enfermedades diarreicas y parasitarias. A ello se suman la falta de saneamiento, la contaminación por pesticidas y las viviendas deterioradas, donde la convivencia con animales incrementa la insalubridad y la aparición de diversas patologías.
Lo que hemos logrado
La adquisición e instalación del analizador de bioquímica permitió poner en funcionamiento un servicio esencial para la comunidad. Gracias a la formación del personal, los análisis se realizan ahora de manera rápida, segura y con resultados confiables para el equipo médico.
La disponibilidad de exámenes en el propio centro ha mejorado notablemente la atención, especialmente en urgencias, embarazos de alto riesgo y casos de desnutrición infantil.
Esto ha reducido complicaciones, falsos embarazos, abortos y muertes neonatales, ofreciendo un cuidado más oportuno y eficaz.
Desde la puesta en marcha del equipo, el número de análisis ha aumentado significativamente, pasando de 7.243 en 2024 a 8.734 en 2025. Esta mejora ha incrementado las visitas al centro, reducido la mortalidad y permitido atender entre 80 y 95% de los pacientes sin necesidad de desplazarse largas distancias.
Seguimos apostando por pequeños gestos que transforman vidas, convencidos de que cada mejora en salud abre un camino nuevo hacia la dignidad y la esperanza








