Brindar apoyo, bienestar y protección a los niños y adolescentes de la Casa Madriguera Portoviejo mediante una alimentación adecuada que favorezca su recuperación física y psicológica
La realidad de muchos niños y adolescentes en Ecuador está marcada por la violencia y la inseguridad. En sus hogares, escuelas y comunidades enfrentan maltratos, abusos y riesgos que afectan su desarrollo. El aumento de agresiones, embarazos forzados y reclutamiento delictivo ha dejado a muchos sin un entorno seguro. Además de ello, muchos no reciben una alimentación adecuada ni los cuidados necesarios para crecer de manera saludable
En la provincia de Manabí, muchos niños, niñas y adolescentes viven situaciones de violencia, abandono y pérdida de su entorno familiar. La falta de protección en sus hogares, escuelas y comunidades los expone a riesgos que afectan su desarrollo físico y emocional. Esta realidad se agrava cuando no cuentan con alimentación adecuada, atención en salud o condiciones mínimas de bienestar.
Las cifras reflejan la gravedad del problema: maltrato infantil, embarazos forzados en niñas, reclutamiento por grupos delictivos y un alarmante incremento de homicidios contra menores. Estas situaciones muestran un entorno social donde la niñez enfrenta peligros constantes y donde la vulneración de derechos se ha vuelto parte de la vida cotidiana.
A nivel provincial, la capacidad de respuesta es limitada. Los espacios destinados a la protección de menores se encuentran al máximo de su capacidad, lo que deja a muchos niños en riesgo de permanecer en círculos de violencia por falta de un lugar seguro. La demanda supera ampliamente los recursos disponibles, generando una brecha que afecta directamente a los más vulnerables.
Frente a esta realidad, se vuelve urgente fortalecer las rutas de protección, mejorar la coordinación institucional y garantizar que cada niño pueda acceder a un entorno seguro mientras se resuelve su situación. La prioridad es salvaguardar su integridad, atender sus necesidades básicas y asegurar que sus derechos sean restituidos de manera oportuna.
Lo que hemos logrado
En este tiempo se ha logrado garantizar el bienestar diario de los niños, niñas y adolescentes acogidos, ofreciéndoles un entorno seguro donde puedan recuperar estabilidad. La mejora en su alimentación ha sido fundamental, permitiendo que muchos de ellos superen situaciones de desnutrición y recuperen energía, salud y ánimo para continuar sus procesos personales.
También se ha fortalecido su recuperación emocional, afectiva y espiritual mediante un acompañamiento cercano y constante.
Este apoyo ha permitido que los menores avancen en la superación de experiencias dolorosas, mientras se amplía la capacidad de atención para llegar a más niños y adolescentes que necesitan protección urgente.
Gracias a este trabajo conjunto, las comunidades avanzan en la erradicación de la violencia intrafamiliar y se refuerza el sistema de protección infantil en toda la provincia, asegurando que cada caso reciba el seguimiento y la atención que merece.
Confiamos en que cada gesto de cuidado siembra luz en la vida de un niño, y en esa luz encontramos el llamado a seguir sirviendo con amor y dignidad.








