Compra de alimentos para proporcionar kits alimenticios a 500 niños de familias campesinas vulnerables de las comunidades de Palmiste à Vin y Beauséjour durante la Navidad de 2025.
La violencia de pandillas en los barrios populares de Puerto Príncipe y en las comunas vecinas ha obligado a numerosas familias a huir hacia las zonas de Palmiste à Vin y Beauséjour, buscando refugio en las colinas. Muchas de estas personas llegaron con las manos vacías, sin recursos básicos y con niños que requieren alimentación urgente. La llegada masiva de familias desplazadas ha generado una presión significativa sobre estas comunidades rurales, que no cuentan con los medios suficientes para responder a las necesidades alimentarias de la población infantil recién llegada.
Las comunidades de Beauséjour y Palmiste-à-Vin, ubicadas en la zona rural de Léogâne, se caracterizan por su geografía montañosa, caminos de difícil acceso y una economía basada principalmente en la agricultura de subsistencia. Son territorios donde las familias campesinas viven con recursos limitados y con un acceso reducido a servicios básicos, lo que históricamente ha generado condiciones de vulnerabilidad estructural.
En los últimos años, estas comunidades han recibido un flujo creciente de familias desplazadas que huyen de la violencia de pandillas en Puerto Príncipe y en las comunas vecinas. Muchas de estas personas han llegado con lo mínimo indispensable, sin medios de vida y con niños que requieren atención inmediata. La llegada masiva de población ha incrementado la presión sobre los recursos locales, profundizando la inseguridad alimentaria y las dificultades para cubrir necesidades esenciales.
Para los niños que han llegado a estas zonas, la situación es especialmente crítica. Muchos han sido privados de estabilidad, alimentación adecuada y espacios seguros para su desarrollo. En este contexto, cualquier gesto de apoyo representa para ellos mucho más que un alivio material: significa recuperar un sentido de dignidad, esperanza y humanidad en medio de un entorno marcado por la incertidumbre y la fragilidad social.
Lo que hemos logrado
Gracias al apoyo recibido, se distribuyeron kits alimentarios elaborados con productos básicos como arroz y aceite, beneficiando a más de 400 niños de familias desplazadas. Esta ayuda permitió cubrir necesidades esenciales durante varias semanas y fortaleció la autonomía de las familias al poder preparar sus propias comidas.
También se impartió una sesión de capacitación para los niños sobre higiene personal y participación cívica
Brindándoles herramientas prácticas y un espacio de aprendizaje en medio de un contexto marcado por la inestabilidad y el desplazamiento.
Más allá del apoyo material, la intervención tuvo un impacto emocional profundo. Durante la Navidad, muchos niños recuperaron la alegría y las familias experimentaron alivio y esperanza, sintiéndose acompañadas en un momento especialmente difícil.
Cada gesto de solidaridad siembra esperanza donde más se necesita y devuelve dignidad a quienes luchan por comenzar de nuevo








