Fomentar la educación de los niños de Cornillon mediante la reparación del tejado de la escuela y la construcción de la galería de pasillos.
Cornillon, al ser una de las comunidades más aisladas y de difícil acceso del país, enfrenta condiciones que dificultan enormemente que los niños lleguen a la escuela con tranquilidad. A esta realidad se suman las carencias de infraestructura básica: durante la temporada de lluvias, el tejado deteriorado y la ausencia de espacios protegidos hacen que los pasillos y aulas se inunden, obligando a los estudiantes a quedarse en casa o exponiéndose a mojarse y enfermar si intentan asistir. Esta situación afecta directamente la continuidad del aprendizaje y agrava la vulnerabilidad de los niños y jóvenes, quienes dependen de la escuela como único espacio seguro para su educación y desarrollo.
Cornillon es una de las comunidades más aisladas y empobrecidas del país. Su ubicación, de difícil acceso y a varias horas de camino desde la capital, limita la llegada de servicios básicos y agrava las condiciones de vida de sus habitantes. La zona carece de infraestructuras esenciales y las familias campesinas viven en una situación de gran precariedad.
La economía local depende casi por completo de una agricultura de subsistencia, realizada con métodos tradicionales y muy vulnerable a los períodos de sequía. Esta realidad afecta directamente a los niños, quienes deben recorrer largas distancias para llegar a la escuela y cuyas familias no cuentan con recursos para apoyar mejoras en la infraestructura educativa.
El pabellón de primaria está incompleto, carece de la armadura metálica superior y muestra fisuras en los muros. Además, la ausencia de una galería que proteja las aulas y pasillos expone el edificio a la lluvia, provocando filtraciones y afectando la seguridad de los estudiantes. Estas condiciones hacen urgente una intervención que permita garantizar un entorno educativo digno para los niños de Cornillon.
Lo que hemos logrado
La construcción de la galería se realizó en un período de seis semanas, bajo la supervisión del ingeniero Saintoine Duvelson y del hermano Célestin Ravix, quienes coordinaron el trabajo técnico y el seguimiento diario de la obra. Su acompañamiento permitió mantener un proceso ordenado y garantizar la calidad de cada etapa.
Para llevar a cabo la construcción se conformó un equipo local integrado por 10 albañiles dirigidos por Pierre Richard Estiverne, un carpintero, ocho obreros y un manipulador.
La participación de trabajadores de la propia comunidad fortaleció el sentido de pertenencia y permitió que el proyecto generara empleo temporal en la zona.
Gracias al apoyo y esfuerzo conjunto de la comunidad, la galería quedó construida correctamente. Las familias aportaron lo que estuvo a su alcance, como agua, alimentos y apoyo en el transporte de materiales. Esta colaboración local fue fundamental para completar la obra y demuestra el compromiso de Cornillon con la mejora de su escuela.
“Con este esfuerzo compartido seguimos construyendo oportunidades para que los niños crezcan, aprendan y sueñen en un lugar más digno y protegido.”








