Potenciar la calidad de vida de las familias de Orangers mediante la compra, distribución e instalación de paneles solares que garanticen un acceso estable a la energía
En las zonas más remotas de Orangers, muchas familias pasan las noches en completa oscuridad porque no pueden costear el gas para las lámparas de mecha, lo que las obliga a depender de la luz de la luna y a limitar sus actividades básicas al caer la tarde. Esta falta de acceso a una fuente mínima de iluminación afecta su seguridad, su bienestar y su vida cotidiana, evidenciando una situación de vulnerabilidad profunda que golpea especialmente a los hogares más pobres y aislados.
La comunidad de Orangers se encuentra en una zona montañosa y aislada, donde la falta de infraestructuras básicas limita profundamente la vida cotidiana. Los caminos de tierra, la ausencia de servicios públicos y la erosión del territorio reflejan un entorno marcado por la vulnerabilidad y el abandono institucional.
La economía local depende casi por completo de la agricultura y la ganadería de subsistencia, actividades que apenas alcanzan para cubrir las necesidades más elementales. Muchas familias deben vender parte de su cosecha o sus animales para adquirir productos básicos, mientras que quienes no poseen recursos sobreviven gracias a la solidaridad de la comunidad.
La crisis política y social que atraviesa el país golpea con mayor fuerza a las zonas rurales, donde la inseguridad, la falta de oportunidades y la ausencia de servicios esenciales profundizan la precariedad. Las familias de Orangers luchan cada día por garantizar lo mínimo, mientras intentan mantener vivas sus tradiciones y su fe en medio de enormes dificultades.
Lo que esperamos
La implementación de lámparas solares busca mejorar el bienestar de las familias rurales, ofreciendo una fuente de iluminación segura y sostenible que reduce riesgos y enfermedades asociadas al uso de combustibles contaminantes. Su durabilidad garantiza un acceso continuo a luz limpia. Además, se promueve la adopción de prácticas responsables para su uso y cuidado.
Con una iluminación disponible durante todo el año, niñas y niños podrán estudiar en horarios adecuados sin depender de la luz natural, fortaleciendo su rendimiento escolar. También se facilita la realización de actividades domésticas y comunitarias en condiciones más seguras. Este acceso estable contribuye al desarrollo integral de las familias y al cuidado del entorno.
La luz sostenible no solo ilumina los hogares, también abre caminos hacia un futuro más digno y saludable para todas las familias.



