Promover la educación infantil mediante la construcción de una guardería que permita a los niños acceder a un futuro más estable.
En la comuna rural de Mzumanzi, muchos niños y niñas quedan fuera de la educación infantil porque las guarderías existentes son insuficientes y demasiado costosas para las familias. Esta falta de acceso limita su desarrollo en una etapa clave y afecta también a la vida comunitaria. Al constatar esta realidad, las Hermanas de la Madre del Carmelo vieron la necesidad urgente de crear un espacio accesible y adecuado donde los pequeños puedan recibir atención y estimulación temprana que favorezca su crecimiento y su futuro.
Malawi es un país del sureste africano con una población muy densa y una economía basada casi por completo en la agricultura de subsistencia. Las familias dependen del maíz, las alubias y los vegetales, cultivos muy vulnerables a sequías y lluvias intensas, lo que provoca frecuentes situaciones de hambruna y desnutrición infantil.
Lilongwe, su capital, reúne una población diversa y vive marcada por altos índices de pobreza y una estructura familiar extensa donde varias generaciones conviven. A pesar del fuerte valor que se da al cuidado de los niños, la mortalidad materna sigue siendo elevada y muchas familias carecen de recursos básicos.
Las mujeres enfrentan grandes limitaciones para acceder a la tierra y a recursos económicos, y la violencia doméstica continúa siendo un problema. A ello se suma un bajo nivel educativo: una parte importante de la población no sabe leer ni escribir, y la falta de educación temprana agrava las desigualdades desde los primeros años de vida.
Lo que hemos logrado
La construcción de la guardería ha permitido crear un espacio seguro y adecuado para la educación infantil, con cinco aulas, despachos y aseos completamente finalizados. Las instalaciones están equipadas con mobiliario y materiales educativos que garantizan un entorno de aprendizaje de calidad.
Se han contratado y formado dos docentes locales en Desarrollo Infantil Temprano, asegurando una enseñanza adecuada y sostenible.
La escuela ya está en funcionamiento y ha iniciado su programa educativo, atendiendo actualmente a más de cuarenta niños y niñas, con capacidad para llegar a 150 en el corto plazo.
La comunidad ha respondido positivamente, inscribiendo a los primeros alumnos y participando activamente en la puesta en marcha del centro. Además de mejorar el desarrollo infantil, la guardería ha generado empleo local, reducido gastos familiares y fortalecido la cohesión comunitaria al convertirse en un punto de encuentro y apoyo para las familias.
“La educación temprana es el primer milagro silencioso que transforma una vida.”








