Mejorar la calidad de vida de 100 familias facilitando el acceso a agua potable a través de la instalación de tanques de agua..
La población de Idna sufre una grave crisis de acceso al agua potable debido a la escasez de lluvias y al estricto control israelí sobre todas las fuentes hídricas, lo que limita y encarece el suministro para las familias palestinas. Los constantes cortes obligan a recurrir a manantiales contaminados, afectando la salud, la higiene y la economía doméstica. Esta situación golpea especialmente a las mujeres, responsables del abastecimiento del hogar, y agrava dinámicas de vulnerabilidad y violencia intrafamiliar.
En Idna, unas 100 mujeres y sus familias —alrededor de 600 personas— viven con recursos muy limitados y sin acceso estable a agua potable. La escasez hídrica afecta especialmente a las mujeres, responsables del abastecimiento del hogar, la higiene, la alimentación y el cuidado de pequeños huertos familiares. Para fortalecer sus capacidades, entre 40 y 50 de ellas recibirán formación en gestión del agua y economía doméstica sostenible.
La instalación de tanques en las viviendas permitirá disponer de agua limpia para beber, cocinar y mantener la higiene diaria. Esta disponibilidad también facilita el cultivo de huertos y la cría de animales, lo que mejora la alimentación y la economía familiar. Además, reduce el tiempo y el esfuerzo que las mujeres dedican a buscar agua en cisternas lejanas y de calidad dudosa, disminuyendo enfermedades asociadas al consumo de agua contaminada.
El uso responsable del agua y la formación en gestión de residuos contribuyen a reducir la contaminación del suelo, del aire y de las fuentes hídricas. Estas prácticas fortalecen la sostenibilidad de los huertos familiares y generan un entorno más saludable.
Lo que hemos logrado
El acceso al agua potable se amplió más de lo previsto, llegando a 114 familias en lugar de las 100 inicialmente contempladas. Los hogares, incluidos los de zonas remotas y de la Zona C, ahora cuentan con tanques de 2.000 litros que les permiten disponer de agua de forma regular, mejorar la higiene y reducir el gasto en agua comprada.
. Las familias han expresado un cambio notable en su bienestar diario y en la estabilidad de su suministro.
Más de 60 mujeres participaron activamente en los talleres sobre uso eficiente del agua, gestión de residuos y prácticas ambientales sostenibles, superando ampliamente la expectativa inicial. Su implicación fue constante y profunda, convirtiéndose en multiplicadoras de conocimiento dentro de sus hogares y comunidades. Muchas de ellas han adoptado nuevas prácticas ecológicas y las han transmitido a otras mujeres, ampliando el impacto social y ambiental.
La colaboración de las familias y, especialmente, de las mujeres fue clave en cada etapa: desde la identificación de necesidades hasta la instalación de los tanques y la participación en la formación. Su compromiso permitió adaptar soluciones técnicas en hogares remotos, fortalecer la cohesión comunitaria y mejorar la preparación ante la escasez estacional. Los avances logrados se reflejan en una mayor seguridad hídrica, mejor alimentación, ahorro económico y un notable empoderamiento femenino.
Seguimos caminando junto a mujeres cuya valentía transforma su vida, su hogar y su comunidad.








