Mejorar las instalaciones del Centro Pastoral San Francisco Coll mediante la renovación de las sillas que se utilizan en las diferentes actividades que allí se realizan.
La población donde las Hermanas Dominicas de la Anunciata tienen el Centro Pastoral San Francisco Coll es una zona con recursos económicos limitados, donde la mayoría de las familias depende de trabajos eventuales. Como consecuencia, muchos niños y jóvenes no acceden a una educación de calidad. Por ello, el centro se dedica a apoyarles, reforzar sus aprendizajes y acompañarlos en su desarrollo. Sin embargo, con el paso de los años, las sillas y mesas se han deteriorado, lo que impide ofrecerles un espacio cómodo y seguro para su formación.
La zona de Pucallpa es un lugar donde la población enfrenta diversas dificultades económicas y sociales que complican el desarrollo de la vida diaria. La falta de trabajos estables provoca que muchas familias vivan en constante inestabilidad.
No cuentan con servicios básicos como agua potable o desagüe, y existen deficiencias en el suministro de energía eléctrica. Las viviendas suelen ser precarias, construidas con madera, materiales de desecho, plástico o cartón. Las calles son de tierra y, al ser arcillosas, no absorben rápidamente el agua; por ello, cuando llueve, el barro las vuelve prácticamente intransitables.
El sistema educativo es muy deficiente y, debido a las necesidades económicas, muchos niños y jóvenes deben trabajar para ayudar a sostener a sus familias. Esto les obliga a asumir responsabilidades que no les corresponden y acelera su proceso de vida. Como consecuencia, algunas niñas se convierten en madres a temprana edad, quedando solas y enfrentando aún más necesidades, lo que limita su acceso a una vida digna.
Lo que hemos logrado
El Centro de Pastoral San Francisco Coll, desde sus inicios en 2009, ha brindado apoyo a niños y jóvenes durante muchos años a través del refuerzo escolar. Gracias al acompañamiento y la presencia de las Hermanas Dominicas de la Anunciata, muchas familias han logrado sacar adelante a sus hijos con esfuerzo y dedicación.
Con el paso del tiempo, el abandono escolar ha ido disminuyendo, ya que los estudiantes cuentan con el apoyo necesario para superar sus dificultades de aprendizaje.
El centro ha brindado ayuda constante a numerosas familias, fortaleciendo su desarrollo educativo.
La renovación de las sillas y mesas de trabajo del centro ha permitido que los niños y jóvenes dispongan de un espacio más seguro y cómodo para aprender. Esto ha favorecido una mayor concentración, mejores resultados escolares y una motivación creciente para continuar con sus estudios.
Un ambiente digno no solo transforma el aprendizaje, también transforma corazones









